Una musa hispanoamericana. Conversando con Cecilia Roth

Una musa hispanoamericana. Conversando con Cecilia Roth

La noche anterior a esta conversación, Cecilia Roth había estado cuatro horas esperando su turno para filmar su escena en la película “Padre Nuestro”, del chileno Rodrigo Sepúlveda, y sólo a la una de la madrugada pudo darle vida a su papel de Maite, la nuera de un agónico hombre que hizo de las suyas mientras tenía garra y energía. Por eso, al momento de esta entrevista Cecilia, cuyo apellido verdadero es Rothemberg, no tenía ganas para fotografías, pero sí para contar pedazos de su vida, sólo interrumpidos por espontáneas y joviales risas.

Vestida con sencillez y con uno de esos rostros que despistan la edad, la actriz argentina nos atiende en el comedor de un hotel del barrio alto de Santiago. Lleva 30 años haciendo películas, ha recibido dos Goyas como mejor actriz y el premio a la mejor actriz europea por su papel protagónico en “Todo sobre mi madre”, del  rey de la filmografía española, Pedro Almodóvar; es ex pareja del legendario rockero Fito Páez y recorre parte del mundo como si fuera una sola calle. Porque Cecilia ha construido su vida no sólo con intensidad, sino con humanidad, “en el mejor de los sentidos”, asegura.

–¿Cómo te sientes participando en este proyecto cinematográfico?

“Estoy encantada. La verdad es que fue un approach muy instintivo con Rodrigo y con el proyecto, con una aventura absoluta, porque tampoco tenía demasiados datos antes de conocerle. Pero leí el guión, me gustó, él fue a Buenos Aires y enseguida tuvimos muy buen feeling. Me contó cómo quería hacer su película y le sugerí cosas de Maite, mi personaje, para agregarle cosas que tuvieran que ver con mi país y para adaptar el personaje, porque el rodaje se iba a hacer de inmediato y el personaje tenía que ser argentina, porque no tenía tiempo para chilenizarme. Luego vine a conocer a los actores”.

–¿Y te resultó cómodo?

“Estaba angustiadísima, como siempre cuando llegas a un proyecto nuevo, donde sea. ¡Por qué tengo que hacerlo! ¡Por qué no me quedo en mi casa tranquila! (se ríe) ¡Cuál es la necesidad!…pero hay algo que siempre te impulsa a la aventura, a la extraña aventura”.

–¿Cómo  te contactaron?

“Durante una comida, Julio Chávez (Renzo en “Epitafios”), un actor amigo, me dijo que Javiera Parra le había pedido el teléfono de mi oficina, y que se lo había dado. Y bueno, yo tengo mucha confianza en Julio, así es que me pareció muy bien. Había una red de confianza que en principio facilitó la lectura del guión y luego ya veríamos”.

–¿Qué sabías del cine chileno actual, de qué venías empapada?

“Hoy agarré una revista chilena, de mayo, y veía que estaba pasando algo parecido a lo que ha pasado en el cine argentino en los últimos años, proporcionalmente, claro, a las dimensiones de cada lugar, con una explosión de nuevos creadores, de una nueva generación, y eso es muy atractivo para un actor. Ayer hablábamos con Rodrigo sobre algo que pienso hace tiempo: que la única alternativa para nuestros países pobres es juntarnos para estas producciones, porque hay una identidad común  y lo económico se tiene que resolver de alguna manera. Las fronteras están cerradas para el cine latinoamericano”.

–¿Resides en España o en Argentina?

“Mi hijo va al colegio en Argentina y el otro año comienza primer grado, por lo cual vivo en la Argentina, pero estoy mucho en España y también donde haya un trabajo que me interese o un proyecto donde participe”.

–¿Eso significa dividir el año o espontáneamente vas agendando?

“No es espontáneo. Este proyecto en Chile resultó espontáneo porque fue una casualidad que yo tuviera estos días de noviembre libres, que la necesidad de mi presencia no fuera tan larga y que yo pudiera adaptarme y ellos a mí, pero no es habitual. Por lo general, el año está planificado”.

–¿Pero, dónde está tu casa?

“Tengo la misma sensación de llegar a casa en ambos lugares, me siento muy en mi lugar en los dos sitios. Mi familia, eso sí, vive toda en España y eso es muy determinante. Yo viajo con Martín (su hijo) cuando voy a España. El padre de mi hijo también trabaja mucho en España. Es un lugar muy habitual de nuestras vidas desde hace muchos años”.

–Te vinculas con un Pedro Almodóvar underground y formas parte de cuatro películas que de alguna manera van marcando la carrera de ambos. ¿Cómo te vinculaste con él y cómo se fue gestando esa relación?

“Pedro es  como parte de mi familia y es como que te contara algo de los míos. Lo conocí cuando trabajaba en la Telefónica…”.

–…cuando hacias los guiones durante los fines de semana…

“Claro, de hecho ‘Pepi, luci, bom…’ se filmó a lo largo de un año los fines de semana. Él trabajaba de lunes a viernes en la parte administrativa de la Telefónica. Y su madre siempre le decía ‘no dejes nunca la telefónica, ¡por favor!’ (se ríe). No me acuerdo exactamente cómo nos conocimos, pero fue un momento determinado en la vida de todos nosotros, en una época muy extrema, en el mejor sentido, muy joven, muy curiosa”.

–Post Franco y con toda la movida española.

“Sí. Llegué a España en 1976, mis padres se exiliaron, mi hermano Ariel y yo éramos adolescentes y, sin duda, muy inquietos. Mucha  lectura, mucha música, mucho cine y caímos en un momento en que España estaba floreciendo a una nueva etapa. En ese momento conocí a un montón de gente y entre ellos a Pedro y nos hicimos muy amigos. Con Pedro tuvimos una relación primero de hermandad y después, todo lo demás (se ríe) y eso  facilita mucho todo. Para filmar, primero él llamaba a todos sus amigos, porque nadie le cobraba”.

–¿Y cuándo  empezaste a cobrarle?

“En ‘Laberinto de pasiones’, su segunda película, ya había una productora, no la de Pedro, porque ésa se formó con la cinta ‘La ley del deseo’. Pero en “Laberinto…” hubo una producción buena. Era una época muy divertida, sin duda”.

–Cuando filmas “Todo sobre mi madre” se produce un vuelco en tus personajes, más dramático, más profundo, ¿hay un cambio en tu carrera también?

“Creo que mi vida ya había cambiado antes de ‘Todo sobre mi madre’: había pasado ‘Martín H’ y en ‘Laberinto de pasiones’ yo era protagonista. Hice como 50 películas antes que ‘Todo sobre mi madre’; claro, quizá algunas se han visto más que otras”.

–Te lo pregunto porque para el público se generó una imagen tuya más importante a partir de “Todo sobre mi madre”.

“Es posible, porque fue una película de distribución internacional muy importante. La verdad es que si así sucedió yo hago como si no, porque creo que hay una única manera de vincularse con los proyectos y con la actuación, que es como jugando, en el mejor sentido de la palabra, como ir a la aventura”.

–¿Entonces no hay un cambio a partir de ella?

“A nivel internacional sí, sin duda. Hubo un Goya y hubo un premio a mejor actriz europea y, claro, eso permitió que pudiera trabajar más en Europa, que llegaran proyectos de Estados Unidos (que nunca terminaron por convencerme). No era mi ideal aprovecharme, en el sentido concreto, de ‘Todo sobre mi madre’ en Estados Unidos”.

–¿Qué directores estadounidenses te invitaron?

“Todos de cine independiente. Y no era ni el momento ni nada”.

–Parece que no te “compras” cualquier proyecto. ¿Con qué criterio eliges las películas?

“Es tan intuitivo… Un proyecto es tantas cosas, es un director, es un guión, es un universo, te tiene que provocar mucha curiosidad ese director o el mundo de ese director. Cuando he hecho roles con un director que no me producía mucha curiosidad, no lo pasé muy bien.

–¿Qué crees que encuentran los realizadores en ti?

“No sé, no sé. Creo que me comprometo con los proyectos, soy una persona comprometida en mi vida, lo cual hace que lo sea en el trabajo y creo que eso se debe ver”.

–Has actuado bajo la dirección de un español, de un mexicano, de argentinos y ahora de un chileno. Eso te convierte en una actriz hispanoamericana, ¿cómo sientes eso?

“Cuando me  lo pregunta un periodista recién me hago cargo y tomo conciencia de eso, pero no es algo que me acompañe a lo largo de mi día, ¡porque es un peso también!… Eso implicaría una extra responsabilidad que no quisiera asumir, porque mi acercamiento a los trabajos es muy inocente. No creo que pese sobre mis espaldas un proyecto ni quiero que así sea, sería muy tremendo, imagínate que yo vea que una película va mal y sienta que es por culpa mía… no, no. Lo mismo si va bien”.

–¿No aparecen los egos, la actriz diva?

“No, eso es juego, toda esa parte. Hay películas que implican una promoción  mas glamorosa y una la asume y la incorpora y te diviertes con ello, y si dejas de divertirte, te quedas a un costado”.

–¿Tu vida es de sacrificios, con los viajes, etc?

“No me puedo quejar, es mucho más sacrificado trabajar en un puerto, cargando bolsas, cultivando la tierra. Sí pueden haber cosas durísimas, como que yo estoy aquí y mi hijo está en Buenos Aires y lo echo de menos. En general, viajamos juntos, pero esta vez no porque está terminando el curso, su papá está con él y era como arrancarlo de su vida cotidiana. Cuando trabajo en España, sus abuelos están allí y puede tener una vida más normal. Para un niños de cinco años, la vida de hotel no es lo mejor. Aunque igual le divierte mucho viajar”.

–¿Cómo es un día normal de Cecilia Roth?

“¿Hay días normales? (se ríe). Veamos… tres meses antes de esta película de Rodrigo sí los hubo. Durante junio y julio filmé una película en Madrid y luego volví a Buenos Aires, estuve con Martín, y estos tres meses fueron deliciosos: ir al cine, estar con amigos, con mi hijo, acompañarlo al cole, esperarlo a que salga de clases, salir a tomar café con mis amigas…”

–¿Qué significó para ti involucrarte en “Vidas Privadas”, una película de Fito Páez que la iba a dirigir él cuando ustedes eran pareja?

“Era muy arriesgado y eso implicaba muchas ganas y también mucho miedo. Era la primera película que filmaba Fito; Gael García Bernal tampoco había hecho mucho cine. Fito lo había visto en ‘Amores perros’ y dijo ‘quiero a este chico’, claramente y Gael se involucró mucho con el proyecto. Hubo una coproducción con España y la película empezó a crecer, tal vez porque era Fito el que dirigía y porque estábamos Gael y yo, y eso creo que en un sentido ayudó y en otro, no tanto. Porque hubo una mirada muy crítica frente al proyecto, no de parte de la gente, pero sí tal vez de parte de los medios, con una exigencia extra, porque éramos quienes éramos y eso fue doloroso. A mí me gustó mucho la película, fue un trabajo que hicimos con enorme amor, con mucho cuidado, con mucho respeto uno por el otro y fue muy difícil hacerlo”.

–¿Tu incidiste en el guión?

“Lo que yo pretendía era no meterme exageradamente. Fui muy respetuosa, sobre todo con Fito, quizá más de lo que habría sido con otro director, por no perturbar su proceso y en un sentido, es una película de mucho sello Fito. Es muy difícil no hacer sugerencias, pero nos cuidamos mucho. Trabajar con tu pareja no es fácil. Los conflictos que hubo no tuvieron que ver con lo actoral, pasó por convivir en tu casa y después convivir en el set, no hay distancia”.

–¿Las críticas fueron principalmente de los medios argentinos?

“La película no tuvo buenas críticas en general. Proporcionalmente, las críticas adversas fueron más que las buenas, pero cuando había una buena crítica, era  muy respetuosa. Es una película que con el tiempo va a ser más entendida. De lo que trata es de mezclar el tema de Edipo con una historia política argentina. Era muy innovador y atrevido, sigo pensando eso”.

–¿No crees que hubo una ambición muy grande por mezclar estas dos cosas?

“Pero ¡de eso se trata! No podría hablar de ambición, sino de riesgo y eso sería bueno que se hubiera entendido: que era un intento muy profundo y serio de juntar las historias”.

–¿Cómo te vinculas con el fracaso, te afecta, lo consideras?

“Tanto como en el éxito, no creo en los fracasos, creo que pasa por otro lado. Hay otras cosas que se asientan con el tiempo. No se puede estar pendiente de la repercusión de lo que uno ha hecho. Siempre la entrega es tan profunda, es un acto de amor, una obra personal y claro que duele cuando la critican mal, pero hay que sacar cojones y seguir para adelante”.

–¿Y cómo te reanimas?

“Sigo trabajando, es la única forma. No te puedes enganchar. Inclusive las buenas críticas tampoco me las creo mucho. Me da mucho miedo estar a merced de todo eso. Lo paso muy bien en el rodaje, luego la película no me pertenece”.

–Gael García Bernal es hoy un cotizado actor latino, ¿cómo fue trabajar con él?

“Quiero mucho a Gael, me parece un chico, un actor muy dotado, de una enorme sensibilidad, de un talento increíble. Es más, yo era jurado de Venecia cuando le dimos a él y a Diego Luna el premio revelación cuando hicieron ‘Y tu mamá también’ y creo que les abrió muchas cosas por delante a los dos. Luché muchísimo por ese premio, así que me siento un poco madrina, aunque no lo sea”.