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¿Qué es de ti, mi buen Juan? Exposición de Juan Francisco González en el MNBA

Releyendo la pintura de Juan Francisco González

Entre el 11 de septiembre y el 26 de octubre, numerosos paisajes urbanos y rurales, retratos femeninos, flores y frutas, poblarán la Sala Chile del Museo Nacional de Bellas Artes en la muestra “¿Qué es de ti, mi buen Juan? El camino del pintor Juan Francisco González” (1853-1933), que exhibirá parte de la obra más característica del artista, perteneciente a la Colección Patrimonial del MNBA.

Rosas silvestres y gladiolos simbolizan aquí el carácter irreverente del artista, viajero incansable, proveniente del proletariado chileno del siglo XIX, que se enfrenta desde la más cruda pobreza al camino del arte, oponiéndose a toda tendencia y gusto estético establecido por los grupos de poder del momento. Integrante del Grupo de los Diez, desde 1916, junto a poetas e intelectuales que lideraron el movimiento de vanguardia de la época.

La muestra, conformada por más de 40 telas, seleccionadas obedeciendo al criterio de formación de una colección, permite reactivar la lectura de la obra de González. Inicia un recorrido por su pintura e historia, a modo del camino del héroe planteado por el investigador Joseph Campbell en 1949. Este patrón se resume en la tríada abordada en esta exposición: la partida, la transformación y el final del viaje.

“Como todo moderno, González es un personaje inquieto, irreverente y contradictorio. Observar su obra hoy, es observar este trayecto como un relato personal y cultural, pero también como el inicio de la concepción de un territorio (individual y colectivo), junto a la imagen de ‘otro’ que se transfiere desde el origen proletario del pintor y en los rasgos de una femineidad popular además de atrevida, por su sola concepción de que, lejos de ser monolítica o única, transgrede todo proyecto tradicional. Revisitar su obra hoy es instalar en la contemporaneidad las viejas discusiones sobre la institucionalidad, los márgenes del arte y las cuestiones de género”, señala Gloria Cortés, curadora del Museo Nacional de Bellas Artes.

Roberto Farriol, director del MNBA, destaca: “Así como cada época instala un nuevo paradigma, un cambio en la forma de construir o de expandir la noción del arte, sólo algunos artistas logran comprender, traducir y transformarse en protagonistas de dichas inflexiones, es el caso de Juan Francisco González”.

Es así como, al cierre de este recorrido, desde la partida del viajero hacia su alocada biografía, para detenerse en la realidad histórica del arte chileno, a causa de la evolución de las propias contradicciones de González, el visitante podrá preguntarse -como bien escribiría su hermano Simón desde París- “¿(…) qué es de ti, mi buen Juan?”.

SOBRE EL ARTISTA

Juan Francisco González nace el 25 de septiembre de 1853 en Santiago, donde fallece, el 4 de marzo de 1933. Muy tempranamente estudia pintura con Manuel Tapia, siendo incorporado más tarde a la Academia de Bellas Artes (1869) tras el encuentro e intervención del también pintor Pedro Lira. Alumno de Ernesto Kirchbach y de Giovanni Mochi, González se caracteriza por su espíritu libre e independiente, que lo lleva a desarrollar una pintura inédita hasta ese momento en nuestro país. Ese mismo espíritu seduce a muchos jóvenes que siguen su enseñanza, tanto en el taller como en la Escuela de Bellas Artes, labor docente que practica por cerca de tres décadas.

Su primer viaje a Europa se inicia en 1887, luego de abandonar la Academia. El conocimiento de nuevas tendencias artísticas le resulta particularmente atractivo y traslada nuevas teorías al ambiente chileno, las que suscitan diversas controversias y oposiciones con pintores e intelectuales de la época. Se instala en Limache donde produce su obra más característica, paisajes campesinos, mujeres de pueblo y amigos cercanos. Diez años después realiza su segundo viaje a Europa, para culminar en 1904 con el último que emprende al viejo continente.

Es socio fundador de la Sociedad Nacional de Bellas Artes, que pretende actuar como un núcleo independiente de la Academia y de la Comisión de Bellas Artes.