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John Coltrane (1926-1967)

Protagonismo: saxo tenor, saxo soprano. Estilos: hard bop, post bop, avant-garde.

John Coltrane no sólo es el más grande de los tenoristas modernos de todos los tiempos y el cuarto innovador de este saxofón en la línea cronológica. Es, como Charlie Parker, una figura única e irrepetible en el jazz, un genio del arte contemporáneo, palabra que en él debe escribirse con letras mayúsculas. Su imagen alcanza ribetes transtemporales superlativos, como aquel músico que tras la muerte de Bird fue capaz de dar la siguiente vuelta de tuerca a una música gastada por los años, revitalizándola y creando una nueva línea de acción perdurable y consistente. En el saxo tenor, antes que él estuvieron Coleman Hawkins y Lester Young durante la era del swing de los 30, y luego Sonny Rollins en el hard bop de los 50. Finalmente, John Coltrane, en el avant-garde durante los 60, ingresó como el cuarto emblema revolucionario del instrumento líder del jazz moderno. Para muchos avezados estudiosos y oidores, una vez que Coltrane falleció, el jazz, como género musical, también se fue a la tumba. A través de una obra extensa y prolífica, que alcanzó su máxima altura estética con el clásico cuarteto de los 60, Coltrane demostró su enorme presencia en subestilos jazzísticos muy diversos, aunque unificados por su trascendental conección espiritual: el hard bop, el post bop, la música modal, el free jazz y el avant-garde fueron revisados, respaldados y remodelados por sus soplidos. Su historia se segmenta en una primera fase en el período 1947-54 (cuando formó parte de grupos como la Dizzy Gillespie Big Band y el Dizzy Gillespie Sextet); una segunda, en 1955-56 (siendo el tenorista de planta del quinteto clásico de Miles Davis); una tercera, en 1957-59 (como miembro del cuarteto de Thelonious Monk, período en el que tuvo la libertad necesaria para extender, desarrollar y afinar sus solos), una cuarta etapa en 1960-65 (al mando del cuarteto clásico), y la última en 1966-67, como líder de un quinteto avant-garde de alto nivel exploratorio. Esta bella música, a través de las décadas de contínuas oscilaciones estilísticas, da cuenta de aquel distintivo fuego interior y del amor profundo que Coltrane, al terminar su vida, malherido y todo, aún estaba capacitado para sentir y experimentar antes morir a los 41 años.

John Coltrane Quartet

La obra mágica de John Coltrane, aquélla que lo convirtió en la última leyenda del jazz, puede encontrarse al despuntar la década de los 60. Su tono en el saxofón tenor requería de un fondo flotante de sonido construido especialmente para estas nuevas directrices musicales. Para ello, en 1960 comenzó a buscar a sus músicos claves. Y los encontró principalmente en el pianista McCoy Tyner y el baterista Elvin Jones. El contrabajista fue reemplazado por Coltrane en varias ocasiones, en un ejemplo de evolución en pos de la armonía y del ritmo adecuados. Por esa razón pasó de tener en su cuarteto a Steve Davis, Art Davis y Reggie Workman, hasta encontrar su sonido definitivo en Jimmy Garrison. Ellos tres (Tyner, Garrison y Jones) conformarían una sección rítmica superior, que descompuso la línea tradicional del bop de entonces y convertirían a Coltrane en la más grandiosa leyenda después de Bird. Su obra, a partir de 1961 y hasta 1965, expone lo mejor y más profundo de la música del post bop y el avant-garde con una serie de discos de alta categoría imposibles de dejar pasar.

John Coltrane Avant-Garde Quintet

Durante su última etapa creativa, en el período 1966-67, John Coltrane debió enfrentarse a muchos cambios y presiones. Su baterista Elvin Jones, por ejemplo, abandonó el nuevo proyecto pues no estaba dispuesto a compartir la batería con otro músico; los acérrimos seguidores de su etapa jazzística espiritual lo criticaron severamente y la prensa especializada no ponderó con exactitud la nueva dirección de una música que ha renunciado por completo a la tonalidad. Es John Coltrane a pasos de una muerte prematura, liderando un quinteto de exploración de vanguardia con Pharoah Sanders (saxofón tenor y flautas), su mujer Alice Coltrane (piano), Rashied Ali (batería) y el único sobreviviente de su cuarteto clásico Jimmy Garrison (contrabajo).

Artistas similares:

Pharoah Sanders, Eric Dolphy, Steve Lacy, Joe Henderson, Hank Mobley, Elvin Jones, McCoy Tyner, Rahsaan Roland Kirk, Archie Shepp, John Gilmore, Johnny Griffin, Clifford Jordan, Wayne Shorter, George Adams

LUMINARIAS MUSICALES:

“Blue Train” (1957):

Una de las piedras preciosas del hard bop, y también del catálogo de John Coltrane, es esta bellísima sesión a cargo de un sexteto de notables protagonistas del nuevo bop. Coltrane lidera desde el saxofón tenor una banda formada por el trompetista Lee Morgan, el trombonista Curtis Fuller, el pianista Kenny Drew, el contrabajista Paul Chambers y el baterista Philly Joe Jones. “Blue Train”, “Lazy Bird” y “Moment’s Notice” son algunas melodías claves de este álbum, la antesala a las enormes creaciones que vendrían en años posteriores y tal vez el punto inicial de la leyenda en que Coltrane terminaría convirtiéndose.

“Settin’ The Pace” (1958):

Durante los años comprendidos entre su participación con el conjunto de Thelonious Monk (1957) y los momentos de consolidación de su cuarteto clásico (1960-61), Coltrane grabó algunos discos acompañado por la sección rítmica que formaban Red Garland (piano), Paul Chambers (contrabajo) y Art Taylor (batería). Un telón de fondo de sofisticada presencia para un ya apasionado e improvisativo solista en expansión como Coltrane. Destacan tonadas como “Rise And Shine”, “Little Melonae” y “I See Your Face Before Me”.

“Giant Steps” (1959):

Para los seguidores de Coltrane en su etapa melódica, este álbum representa el punto más alto previo al ingreso a los desenfrenados años 60 con su cuarteto clásico. Para quienes prefieren su etapa de vanguardia, no es sino uno de sus últimos peldaños de maduración antes del “jazz verdadero”. Sin embargo, no existe desacuerdo al momento de catalogar a “Giant Steps” entre una de las cinco obras más importantes de su historia musical. Es una joya admirable, que iguala en la balanza su adelantado desarrollo de las armonías, su espléndida progresión improvisativa y aquel fuego interior que se ya enciende y comienza a quemar. “Naima”, “Cousin Mary”, “Spiral”, “Giant Steps” y “Syeeda’s Song Flute”, “Countdown” y “Mr. PC” son las piezas que integran esta gloriosa creación; y Tommy Flanagan (piano), Paul Chambers (contrabajo) y Art Taylor (batería) sus fieles compañeros en el escenario.

“My Favorite Things” (1960):

La música contenida en “My Favorite Things” y los desplazamientos de los saxofones tenor y soprano de John Coltrane a través de los compases de improvisación (sumamente extensos por lo demás) entregan las primeras señales de aquel músico que se transformaría en el más influyente de los jazzistas modernos. Coltrane ha dado aquí un paso definitivo, ha consolidado un sonido propio, se ha posicionado entre los más importantes líderes y ha encontrado los tres cuartos de su cuarteto clásico (el pianista McCoy Tyner y el baterista Elvin Jones. El contrabajista de entonces era Steve Davis). Resulta imposible dejar de escuchar estos pasajes antes de profundizar en la música coltraneana de la década de los 60, sobre todo en los destinados a la melodía “My Favorite Things” (escrita por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II para la comedia musical “The Sound of Music”), basada en un vals vienés e interpretada por Coltrane en saxo soprano elevado a intensidades espirituales orientales.

“Olé Coltrane” (1961):

Al mando de una all-stars moderna, John Coltrane ofrece en “Olé Coltrane” su última gran performance de estudio antes de enfocarse por completo hacia el cuarteto que dirigió entre 1961 y 1965. En los saxofones tenor y soprano encabeza la primera línea melódica, junto con Eric Dolphy (saxo alto y flauta) y Freddie Hubbard (trompeta), mientras la sección rítmica se completa con McCoy Tyner (piano), Reggie Workman y Art Davis (contrabajos), y Elvin Jones (batería). Muy recomendable y saludable resulta la interpretación de 18 minutos para “Olé”, una pieza donde Coltrane manifiesta su abierto interés por las formas mediorientales a través de un fondo hispano-morisco envolvente y sugestivo.

“Complete 1961 Village Vanguard Recordings” (1961):

Durante toda la semana del 1 al 5 de novimebre de 1961, el cuarteto clásico de John Coltrane se instaló en el escenario del club de jazz moderno más importante del mundo para deslumbrar a los hipsters con su nueva e iluminada música. En el Village Vanguard, ubicado sobre la Séptima Avenida en el Greenwich Village, quedó de manifiesto hacia dónde estaban encaminadas las directrices de la revolucionaria presencia de Coltrane en el jazz. Es la más grande y famosa de las sesiones en vivo de Trane, a quien ya secundan sus compañeros históricos: el pianista McCoy Tyner, el contrabajista Jimmy Garrison y el baterista Elvin Jones (en ocasiones actúan también músicos invitados, como Eric Dolphy, Reggie Workman y Roy Haynes).

“A Love Supreme” (1964):

La trascendencia musical de “A Love Supreme” en la historia de John Coltrane es proporcional a la que obtuvo Miles Davis con “Kind Of Blue” cinco años antes. El cuarteto que dirige (con McCoy Tyner, Jimmy Garrison y Elvin Jones) ha transitado por sus tres primeros años de modelación, y en 1964 el crecimiento espiritual y la fe en Dios por parte de Coltrane ha alcanzado su total madurez. Algo que se tradujo en esta obra elevada a una plegaria con la intensidad de un himno. Es un estado trascendental que se expresa abiertamente en los tres movimientos y un epílogo de esta obra maestra: “Acknowledgement”, “Resolution” y “Pursuance”, además de “Psalm”, son extensas suites que desarrollan nuevas concepciones de atonalidad y que representan un paso previo a lo que vendría en 1965, el año de mayor abundancia creativa para Coltrane.

“Transition” (1965):

“Transition” es tan sólo uno de los grandes momentos de John Coltrane en 1965, año en que se disuelve el clásico cuarteto y en que termina por renunciar definitivamente a las fuentes tonales, no sin antes dejar registrados algunos de las más notables sesiones modernistas a su cargo (“Kulu Se Mama”, “Ascension”, “New Thing At Newport”, “Sun Ship”, “First Meditations”, “Live In Seattle”, “Om”, “Meditations” y “Live In Antibes”). McCoy Tyner aparece en forma superior en los soportes, mientras que Jimmy Garrison y Elvin Jones envuelven con suministro contínuo de propulsión ese fondo que Coltrane requiere para desarrollar sus ideas exploratorias, su incipiente libertad armónica y sus ya acostumbrados y explosivos vamps.

“The Major Works Of John Coltrane” (1965):

Como su nombre lo indica, este trabajo editado como álbum doble, corresponde a la mayor de las obras grabadas por John Coltrane en su período inserto en el post bop y el avant-garde. Reúne sesiones grabadas para cuatro obras publicadas por separado (“Selfessness”, “Kulu Se Mama”, “Ascension” y “Om”), y encuentra a Coltrane en una doble función de solista y conductor de ensambles. A su cuarteto clásico se unen otros músicos para completar estas experimentales divagaciones de jazz de vanguardia sólo comparables con el álbum “Free Jazz”, de Ornette Coleman. Son algunos de los músicos más importantes de la vanguardia actual: Pharoah Sanders y Archie Shepp (saxofones tenor), John Tchicai y Marion Brown (saxofones alto), Freddie Hubbard y Dewey Johnson (trompetas), Donald Garrett (clarinete bajo), Joe Brazil (flauta), Art Davis (contrabajo) y Juno Lewis (percusión y voz). Una experiencia sólo recomendable para mentes y oído preparados para lo “inaudible”.

“Expression” (1967):

En “Expression”, Coltrane ha disuelto su cuarteto clásico e incorporado a músicos provenientes de otras fuentes conceptuales, idóneos para su último proyecto. Son los casos del tenorista Pharoah Sanders (a quien Coltrane incorporó además como una forma de autosuperación), la pianista Alice Coltrane, y el baterista Rashied Ali. Ellos, más su antiguo contrabajista Jimmy Garrison, lo acompañan por los nuevos rumbos y peligrosos caminos del free jazz. Sólo cuatro meses después de esta grabación, Coltrane falleció víctima de un cáncer devastador. En “To Be”, Trane toca por única vez una flauta traversa –que perteneció a su amigo Eric Dolphy, muerto en 1964– y en cuyos pasajes pareciera revelarnos que ya está preparado para reunirse con él.

Iñigo Díaz.