GUATEMALA-ParqueNacionalLagunadelTigre

En peligro el mayor humedal de Centroamérica

El Parque Nacional de la Laguna del Tigre, de Guatemala, zona núcleo de la Reserva de la Biosfera Maya, está a punto de desaparecer por las actividades de una industria petrolera, el avance indiscriminado de los asentamientos humanos, las acciones de narcotraficantes y por el tráfico de ilegales.

Cada vez es más difícil para el Parque Nacional de la Laguna del Tigre de Guatemala, el humedal más grande de Mesoamérica, cumplir con su objetivo de proteger y mantener la diversidad biológica, y, a menos que se realicen acciones urgentes, corre el riesgo de perderse en su totalidad en un futuro no muy lejano.
La mayoría de los problemas que enfrenta (avance de la frontera agrícola y ganadera, actividades petroleras, incendios forestales, tala) están íntimamente relacionados con la presencia del hombre y sus actividades ilegales, que incluyen, entre otras, la compra y venta de tierras, el tráfico de drogas, el tránsito de emigrantes indocumentados y, como resultado de todo esto, la impunidad de los delitos y la total ingobernabilidad del territorio.
Si se tomaran de inmediato las medidas adecuadas, el Parque podría recuperarse ya que conserva su riqueza hídrica y biológica, pero la situación es compleja, ya que la falta de presupuesto y la escasez de recursos humanos impide toda acción salvadora.
La disyuntiva del Presidente
A mediados de mayo de este año, María Rivera, consejera para las Américas de la Convención Ramsar**, recorrió el Parque y envió un informe al Gobierno con sus recomendaciones.
Recordemos que en 1998, ya la Convención Ramsar había incluido esta área en la Lista de Humedales de Importancia Internacional, recomendando al Estado no ampliar las licencias de contratos petroleros en ese lugar. Según Rivera, este Parque sería el único humedal de Latinoamérica que alberga una industria petrolera.

El Parque, que es una de las zonas bajo administración del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), se creó el 30 de enero de 1990. Incluido en la denominada zona núcleo de la Reserva de la Biosfera Maya (RBM), se le considera el humedal más importante de Guatemala y de Mesoamérica y uno de los últimos pulmones ambientales de América. El área está incluida en la Lista de Humedales de Importancia Internacional de la Convención de Ramsar.
Además, cuenta con una importante cantidad de sitios arqueológicos, de los cuales 50 ya han sido registrados.
Las organizaciones ecologistas acusan a la empresa francesa Perenco, que extrae petróleo en una zona del Parque Nacional, de ser la principal responsable de la destrucción de los bosques del lugar.
Pero Antonio Minondo, gerente de seguridad industrial de Perenco, rebate esta acusación diciendo que su empresa sólo ocupa el 0,3% de la superficie del Parque y asegura que los efectos de la actividad de su empresa es irrelevante al lado de los daños que causan los invasores ilegales, que queman grandes extensiones de terreno para la crianza de ganado, y la agricultura.
Álvaro Colom, Presidente de Guatemala, avala a Minondo, asegurando que el deterioro que sufre el parque se debe a la penetración del narcotráfico y a los campesinos que se apoderan de las tierras para cultivarlas.
Carlos Meany, ministro de Energía y Minas, ha solicitado a Colom que prorrogue la licencia a Perenco, que lleva 25 años en el lugar, dejando unos U$250 millones anuales en regalías e impuestos por la extracción de unos 4,5 millones de barriles de crudo.
A esto se opone rotundamente Luis Ferraté, titular de Ambiente, quien lucha por hacer cumplir la ley que en 1990 declaró al Parque como Área Protegida.
El presidente Colom tiene hasta agosto para decidir si prorroga el permiso de la empresa petrolera francesa o, acatando la ley, pone fin a esta licitación.
Cualquiera sea su decisión, perderá a un ministro, ya que tanto Meany como Ferraté han amenazado con su dimisión si el Presidente no los escucha.
En riesgo permanente
De acuerdo a una información de la agencia EFE, un estudio del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente (IARNA) de la privada Universidad Rafael Landivar, señala que el PNLT cuenta con 14 de los 17 ecosistemas naturales que han sido identificados dentro de la Reserva de la Biosfera Maya. El estudio también destaca que entre 1986 y 2005, sólo el 9,15 por ciento de esta Reserva ha sufrido modificaciones, lo que significa que la tasa de deforestación en esa región corresponde a un 2,9 por ciento anual y que sólo el 7,3 por ciento de la extensión del Parque Natural de la Laguna del Tigre presenta señales inequívocas de intervención humana.

El Instituto asegura que el área ocupada hasta ahora en el parque podría alcanzar las 79.067 hectáreas, lo cual implica que el 76,56 por ciento de su superficie destinada a la conservación no ha sido intervenida.

Coincide que en la zona ya se puede observar la existencia de caminos de penetración, poblados establecidos y áreas agrícolas y ganaderas en expansión.
Sostiene que las amenazas que atentan contra la integridad ecológica de la Laguna del Tigre son las actividades agrícolas y ganaderas, la exploración y explotación petrolera, los incendios forestales, el surgimiento de asentamientos, la usurpación de las tierras, el tráfico de drogas y de emigrantes.

Antes de que fuera declarada área protegida, en 1990, los asentamientos humanos eran inexistentes, pero hasta la fecha ya se han establecido al menos 23 comunidades dentro del parque, con una población que se estima en 14.800 habitantes, según el estudio.

La compleja problemática que ha venido afectando la conservación del parque tiene su origen en los caminos construidos para facilitar la explotación petrolera que se inició en 1978, porque llevó consigo la deforestación, la habilitación de tierras para la agricultura y la ganadería, y la provocación de incendios que amenazan la integridad ecológica.
El 90 por ciento de la deforestacion sufrida por el PNLT se ha desarrollado en zonas ubicadas a dos kilómetros a lo largo de los caminos petroleros.

“La actividad petrolera es una fuente de riesgo permanente a los propósitos de conservación del Parque, puesto que sus bosques altos, humedales, lagunas y lagunetas están en constante amenaza a causa de la presencia del oleoducto y a un eventual derrame”, advierte el IARNA.

El estudio remarca que importantes porciones de la RBM y del PNLT están controladas por grupos de personas que operan al margen de la ley, especialmente aquellos vinculados al tráfico de drogas, el contrabando de ganado y la comercialización ilegal de la tierra, que promueven el desarrollo de actividades agrícolas para regularizar sus ingresos.

Insiste en que la actividad petrolera que se inició hace más de dos décadas en esa región, “fue la impulsora de otras presiones sobre los recursos naturales del parque, como la actividad agropecuaria, que ya supera las 5.000 hectáreas”, y recomienda suspender inicialmente la explotación para rescatar y restaurar esa región e impulsar a cambio una estrategia de turismo natural.
Sin embargo, anota que con o sin la presencia de la empresa petrolera francesa, el PNLT seguirá su trayectoria de deterioro hasta alcanzar límites irreversibles, porque en la actualidad sólo se invierten un poco más de 625.000 dólares para su control y vigilancia.
Varias organizaciones ecologistas se han sumado al rechazo de la actividad petrolera y sostienen que las “selvas, agua y futuro no se venden por el crudo” y llaman al Estado a defender ese patrimonio natural que tiene Guatemala.
Lo que se puede perder
El Parque Nacional de la Laguna del Tigre es hábitat de 40 especies de mamíferos, 188 especies de aves tanto residentes como migratorias, 17 especies de anfibios y 55 especies de peces. Tiene las concentraciones más altas de cocodrilo (Crocodylus moreletii) conocidas en Guatemala. Además, alberga otras especies endémicas regionales como el mono aullador (Alouatta pigra) y la tortuga blanca (Dermatemys mawii). Entre los felinos destacan el jaguar (Panthera onca), puma (Felis concolor) y tigrillo (Leopardus wiedii). Tres especies presentes en el área, la tortuga blanca (D. mawii), el tapir (Tapirus bairdii) y el mono aullador (A. pigra) se encuentran amenazadas a nivel global según la Lista Roja de UICN.
En cuanto a la flora, el Parque pertenece al bosque húmedo subtropical, clima cálido tropical húmedo. Posee varios tipos de cobertura vegetal: bosque alto, achaparrado, pastizales semihúmedos, plantas acuáticas y predominantemente humedales que abarcan un 70% del terreno. Alberga una rica biota: aproximadamente 3,000 especies de flora algunas de uso comercial.

**La Convención de Ramsar es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.
Negociado en los años 1960 por los países y organizaciones no gubernamentales que se preocupaban por la creciente pérdida y degradación de los hábitats de humedales de las aves acuáticas migratorias, el tratado se adoptó en la ciudad iraní de Ramsar en 1971 y entró en vigor en 1975. Es el único tratado global relativo al medio ambiente que se ocupa de un tipo de ecosistema en particular, y los países miembros de la Convención abarcan todas las regiones geográficas del planeta.

Las fotos son cortesía del Consejo Nacional de Áreas Protegidas de Guatemala.