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Dizzy Gillespie (1917-1993)

Protagonismo: trompeta, composición, líder
Estilos: bebop, big band, latin jazz, jazz afrocubano

La imagen de la trompeta torcida, la barbilla de chivo, las gafas oscuras, la boina y las mejillas infladas al límite para soplar su instrumento es la estampa esencial del auténtico boper de los años 40. Dizzy Gillespie es eso y mucho más. El trompetista más innovador después de Louis Armstrong y antes de Miles Davis. Si Satchmo influyó en todos los trompetistas del jazz tradicional, Dizzy fue fundamental en los trompetistas del jazz moderno (partiendo por sus contemporáneos bopers Howard McGhee, Fats Navarro, Kenny Dorham y finalmente Miles Davis).


En su época de gloria fue el socio más leal de Charlie Parker en la fundación del bebop. Juntos prácticamente se adueñaron del mundo como una dupla de fuego conocida como “Bird & Diz”. No había nada más placentero para Gillespie que tocar jazz, y siempre prefirió la música pura y honesta al “estilo de vida de los músicos”. De hecho, fue uno de los pocos jazzistas que no sucumbió ante las drogas y se mantuvo limpio y activo hasta los 76 años. Durante esas largas décadas de música escribió piezas universales como “A Night In Tunisia”, “Dizzy Atmosphere”, “Salt Peanuts”, “Woody’n You”, “Manteca” y “Things To Come”, entre muchos otros éxitos.

Con un estilo hirviente, alegre y exhuberante, es además uno de los responsables directos del nacimiento y consolidación del latin jazz en los 40 (estilo que integró los ritmos afrocubanos con los esquemas de improvisación jazzística). En su última etapa musical reunió a músicos de todos los rincones de Latinoamérica para formar la United Nation Orchestra, una big band moderna y apabullante, el reflejo directo del placer de Gillespie al tocar jazz y música afroamericana.

Dizzy Gillespie Big Bands

Tras dejar el conjunto que compartía con Charlie Parker a mediados de los 40, Gillespie se decidió a formar y dirigir por primera vez una big band. Las grandes orquestas, a diferencia de Bird que prefería los pequeños conjuntos, fueron su interés principal a través de toda su carrera. Entre 1947 y 1949 condujo esta orquesta que venía de la tradición del swing, pero mantenía fresca su vitalidad interpretando además piezas y solos del bebop actual. En adelante, y condicionado por las opciones económicas, Gillespie disolvería y reuniría sus big bands intermitente y sistemáticamente (como en los períodos 1955-57, 1959-61, o 1968-69).

Dizzy Gillespie Quintets

Sumamente imbuido en el lenguaje del bop, del cual fue uno de los instauradores fundamentales, Dizzy regresó a la tradición de los pequeños conjuntos muy veloces y expresivos en el jazz de Nueva York, sobre todo con la estructura de quinteto. Durante los 60 dirigió diversos quintetos, como el de 1960, con el pianista Lalo Schifrin; el de 1961, con el baterista Chuck Lampkin; el de 1962, con el saxofonista alto Leo Wright; el de 1963, con el saxofonista tenor James Moody; o el de 1965, con el pianista Kenny Barron.

Dizzy Gillespie United Nation Orchestra

Cuatro años antes de su muerte, cuando había cumplido los 72, Gillespie, cansado y todo, organizó una nueva gran orquesta, moderna y ardiente, una de las más coloridas de toda su historia como líder, con el espíritu afrocaribeño a flor de piel. La llamó United Nation Orchestra. Entre sus solistas destacaban los trompetistas Arturo Sandoval y Claudio Roditi, los trombonistas Slide Hampton y Steve Turre, el saxofonista alto Paquito D’Rivera, el saxofonista tenor James Moody, el pianista Danilo Pérez y la cantante Flora Purim. Con todos ellos preparó un concierto brillante que quedó registrado en el álbum “Live At Royal Festival Hall”, de 1989.

Artistas similares:

Roy Eldrige, Charlie Parker, Clark Terry, Fats Navarro, Howard McGhee, Max Roach, Machito, Tito Puente, Clifford Brown, Art Farmer, Kenny Clarke, Chano Pozo, Chico O’Farrill, Jimmy Witherspoon.

Luminarias musicales

“The Complete RCA Victor Recordings (1937-1949)”:

Gillespie es el gran pionero de las big bands del bebop. En esta colección fundamental de piezas registradas para el sello RCA Victor se expone una revisión de lo que fueron sus años intermitentes en esta casa discográfica. Y precisamente encontramos aquí algunas de las grandes versiones de temas bopers a cargo de orquestas dirigidas por él, como la toma original de “Manteca”, o las expresivas interpretaciones de “Two Bass Hit”, “Cubana Be/Cubana Bop” y “Good Bait”, con solistas como James Moddy y Yusef Lateef en los saxos tenor, J.J. Johnson en el trombón o Chano Pozo en las congas. También tenemos a Gillespie con la all-stars de Lionel Hampton en 1939, o al conjunto que formó en 1946 con el tenorista Don Byas y el primer vibrafonista del bop Milt Jackson, o la grandiosa tríada de trompetas que formaron Dizzy Gillespie, Fats Navarro y Miles Davis para tocar “Overtime”.

“Shaw ‘Nuff” (1945):

Este trabajo muestra la doble faceta de Gillespie al mando de sextetos y orquestas, durante los años de consolidación del bebop. Algunas piezas (como “Blue ‘N’ Boggie”) presentan al joven tenorista Dexter Gordon, mientras otras (“Salt Peanuts” y “Our Delight”) incluyen a Charlie Parker y Sonny Sitt en los saxos alto. Este último solista aparece como la gran estrella de la bing band gillespiana. Otras figuras bopers en “Shaw ‘Nuff” son Al Haig, John Lewis y Taswell Baird (pianos), Milt Jackson (vibráfono), Ray Brown, Slam Stewart y Curly Russell (contrabajos), Shelly Mane, Kenny Clarke y Cozy Cole (baterías), y Sarah Vaughan y Alice Roberts (voces).

“Dizzier And Dizzier” (1947-1949):

Ya plenamente incorporado a la avanzada de músicos jóvenes de los 40 que experimentaron con música afrocubana, Gillespie nos muestra con “Dizzier And Dizzier” algunos pasajes de un período brillante en su carrera en que equilibró en igual medida el bop neoyorquino y el latin jazz. Son 17 caras grabadas para Victor, divididas en partes, una al mando de pequeños conjuntos, (como “Two Bass Hitt”, “ Good Bait” y “Hey Pete! Let’s Eat More Meat”) y otra como director de aquellas espléndidas big bands modernistas, con músicos de la talla del vibrafonista Milt Jackson, el pianista John Lewis, los tenoristas Don Byas, James Moddy y Yusef Lateef, el baritonista Cecil Payne, el contrabajista Ray Brown, y el baterista Kenny Clarke, entre otros.

“Dizzy Gillespie And His Big Band” (1948):

La orquesta de Dizzy Gillespie fue largamente la más innovadora de las big bands del jazz durante los años 40. Sus desarrollos musicales, secciones de bronces y solos estaban muy por delante de las clásicas orquestas consolidadas que provenían de la era del swing (como las de Cab Calloway, Count Basie o Benny Goodman). Uno de los grandes períodos de Gillespie como conductor fue el de 1946-49, y en ese tramo se incluye esta grabación de alto contenido bop, ardiente, expansivo y cosmopolita, en que actúan figuras como James Moody (saxo tenor), Cecil Payne (saxo barítono) y Chano Pozo (congas).

“Afro” (1954):

Siguiendo con las colaboraciones de los sorprendentes músicos de origen caribeño, “Afro” representa tal vez uno de los puntos más altos en la investigación e interpretación de piezas para una orquesta de jazz y una sección rítmica afrocaribeña. Chico O’Farrill está a cargo de los arreglos y gran parte de las composiciones, junto con el percusionista Chano Pozo. Ambos preparan un terreno propicio y colorido para que la orquesta dirigida por Gillespie suba la temperatura hasta el cielo. Aparecen algunos notables músicos jóvenes acompañando a otros experimentados entre las secciones: los trompetistas Quincy Jones y Ernie Royal, los tenoristas Lucky Thompson y Hank Mobley, los trombonistas J.J. Johnson y George Matthews, y el hechizante conguero Mongo Santamaria. El repertorio lo explica todo: “Manteca Theme”, “Jungla”, “Rhumba-Finale”, “A Night In Tunisia”, “Con Alma” y “Caravan”.

“Duets: With Sonny Rollins And Sonny Stitt” (1957):

Dos de los mejores saxofonistas de la post-guerra entregan sus brillantes solos en esta serie grabada para los estudios Nola en 1957: Sonny Stitt (saxo alto) y Sonny Rollins (saxo tenor). Dizzy Gillespie ha dividido sus espacios para realizar por separado estos duetos explosivos con cada uno de los Sonny: Stitt toca con gran presencia “Anythin”, “Con Alma” y “Haute Mon”, mientras Rollins da cuenta de su consolidado talento innovador en “Wheatleigh Hall” y “Sumphin’”. La banda se completa con la sección rítmica formada por Ray Bryant (piano), Tom Bryant (contrabajo) y Charlie Persip (batería).

“Gillespiana/Carnegie Hall Concert” (1961):

Una serie que reúne dos larga duración. Con un Dizzy Gillespie de 44 años, se registra la actuación de su quinteto en el teatro Carnegie Hall de Nueva York (es la segunda parte del álbum), presentando a una de las nuevas incorporaciones, el pianista Lalo Schifrin. Fue él quien aportó un buen número de melodías para el repertorio de Diz. De hecho, “Gillespiana”, la pieza que da nombre a la primera parte de la colección, es uno de los standards compuestos por el talentoso Schifrin, una suite de cinco movimientos escrita para trompeta y orquesta, donde Gillespie se siente cómodo y cuenta con los espacios necesarios para desarrollar sus ideas musicales.

“An Electrifying Evening With The Dizzy Gillespie Quintet” (1961):

Los quintetos de Gillespie, como los de Charlie Parker, los de Art Blakey o los de Miles Davis, representan puntos fundamentales en el jazz de Nueva York. Esta vez, su trompeta torcida se presenta acompañada por Leo Wright (saxo alto), Lalo Schifrin (piano), Bob Cunningham (contrabajo) y Chuck Lampkin (batería), en una performance en vivo enmarcada dentro de otro de los grandes momentos de Gillespie sobre los escenarios, ya mucho más maduro, consolidado y seguro de su brillantez. Tal como lo manifiesta la cubierta de este long play, la tarde fue “electrizante”.

“Dizzy Gillespie’s Big Four” (1974):

A pesar de que durante los 70 el jazz puro desvió su espíritu original hacia otras expresiones de música fusionada y electrificada, los estandartes del género mantuvieron sus anhelos dirigidos hacia el jazz en formato acústico. Gillespie, de 57 años, aparece aquí en una de sus mejores grabaciones de esta década, con un cuarteto de músicos experimentados, como el guitarrista Joe Pass, el contabajista Ray Brown y el baterista Mickey Rocker, interpretando intensos pasajes de fervor y swing para las melodías “Tanga” o “Bebop”.

“Live At Royal Festival Hall” (1989):

Sobre el final de su carrera, a los 72 años, Dizzy Gillespie regresó a los proyectos del llamado latin jazz y la música afrocaribeña, incluso vistiendo coloridos ropajes de tribus africanas. Esta vez, con músicos de nuevas generaciones latinoamericanas (algunos podrían haber sido incluso sus nietos) conformó su última big band, “la orquesta de las naciones unidas”. Para su actuación en el Royal Festival Hall, y dirigiendo las acciones, Gillespie reunió a coloridos músicos, como los trompetistas Arturo Sandoval y Claudio Roditi, el saxofonista alto Paquito D’Rivera, el pianista Danilo Pérez o la cantante Flora Purim, para revisar con una mirada moderna aquellos viejos temas que lo convirtieron en una leyenda durante los 40 y 50. Cuatro años después Gillespie fallecería, cerrando así una de las historias más notables en el jazz de todos los tiempos.

Iñigo Díaz.